Con la nueva regla, estas excepciones se eliminan.
Mientras que los ciudadanos estadounidenses pueden optar por no participar en el sistema, las imágenes de los extranjeros podrán ser conservadas en bases de datos federales hasta por 75 años. La medida ha generado críticas por parte de activistas de derechos civiles, quienes expresan preocupación por la privacidad y el manejo de datos personales a gran escala.













