La administración Trump está desarrollando un plan para expandir masivamente su capacidad de detención de inmigrantes, contemplando el uso de almacenes industriales reconvertidos para albergar hasta 80,000 personas. El proyecto, revelado por The Washington Post, forma parte de una estrategia para acelerar las deportaciones y endurecer el control migratorio en el país. Según un borrador del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), el plan consiste en retener a los migrantes en centros de procesamiento iniciales para luego trasladarlos a estas instalaciones a gran escala, cada una con capacidad para entre 5,000 y 10,000 personas.
Los almacenes estarían ubicados estratégicamente en estados como Virginia, Texas, Luisiana, Arizona, Georgia y Misuri.
El documento detalla que estos nuevos centros “minimizarán los costos, acortarán los tiempos de procesamiento” y “acelerarán el proceso de deportación”.
Para ello, las estructuras serían modificadas para incluir unidades de alojamiento, duchas, cocinas, áreas recreativas y bibliotecas.
Este plan surge en un contexto de políticas migratorias cada vez más restrictivas, que según cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), han resultado en la deportación de más de 605,000 personas y la salida voluntaria de 1.9 millones de indocumentados durante 2025. El gobierno también ha impulsado un programa de “cazarrecompensas” que ofrece contratos millonarios a empresas privadas para localizar y detener inmigrantes, y ha triplicado los incentivos económicos para aquellos que opten por la “autodeportación”.
En resumenEl plan para crear centros de detención masiva en almacenes industriales revela la escala y la logística detrás de la política de “cero tolerancia” de la administración Trump. Esta estrategia, combinada con deportaciones aceleradas e incentivos para la salida voluntaria, busca no solo controlar la frontera, sino reestructurar fundamentalmente el sistema de detención migratoria del país hacia un modelo de procesamiento a gran escala.