UU. sancionó a cuatro empresas, incluidas Corniola Limited, Krape Myrtle, Winky International y Aries Global Investment, por su presunta participación en el transporte de crudo venezolano.
Además, identificó a cuatro buques petroleros asociados como “bienes bloqueados”.
Washington considera que estos buques forman parte de una “flota fantasma” que Caracas utiliza para vender petróleo y financiar lo que el gobierno de Trump denomina el “régimen narco-terrorista de Maduro”.
Estas acciones se suman a la incautación de al menos dos buques petroleros venezolanos. Trump ordenó un “bloqueo total” de los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, argumentando que el gobierno chavista ha “robado” activos de empresas petroleras estadounidenses. En respuesta, Venezuela ha denunciado las incautaciones como un “robo descarado” y ha llevado el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Rusia ha condenado el bloqueo, equiparándolo con actos de piratería, y ha expresado su respaldo a la soberanía venezolana. La presión estadounidense ha dejado varados unos 17.5 millones de barriles de crudo en el Caribe, valorados en 900 millones de dólares.













