En junio, Trump impuso control federal sobre la Guardia Nacional de California para desplegar 4,000 tropas en Los Ángeles en respuesta a protestas contra su ofensiva migratoria, una acción inédita en 60 años sin el consentimiento del gobernador.

Sin embargo, la estrategia enfrentó reveses legales significativos.

La Corte Suprema rechazó el plan de desplegar la Guardia Nacional de Illinois en Chicago, sentando un precedente contra la federalización de soldados estatales. Tras estos reveses, el 31 de diciembre, Trump anunció el retiro de las tropas de las tres ciudades.

En su anuncio, arremetió contra los alcaldes y gobernadores demócratas, a quienes llamó “incompetentes”, y amenazó con que las fuerzas federales podrían regresar “de una forma mucho más diferente y fuerte, cuando la delincuencia vuelva a dispararse”. Este uso de las fuerzas militares en suelo estadounidense para propósitos de aplicación de la ley fue una de las acciones más polarizadoras de su administración en 2025.