La administración Trump ha intensificado su campaña contra el narcotráfico en Latinoamérica mediante una controversial ofensiva militar en el Caribe y el Pacífico, resultando en más de un centenar de muertes. Estas operaciones, justificadas por Washington como una lucha contra el "narcoterrorismo", han elevado las tensiones regionales y generado acusaciones de ejecuciones extrajudiciales. Desde septiembre de 2025, el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ha ejecutado más de 30 ataques contra embarcaciones, principalmente lanchas rápidas, en el marco de la "Operación Lanza del Sur". Según cifras oficiales de Washington, estas acciones han causado la muerte de al menos 115 personas. La justificación del gobierno estadounidense se basa en que está en un "conflicto armado" con los cárteles de la droga, a los que ha designado como Organizaciones Terroristas Extranjeras, incluyendo al presunto "Cártel de los Soles", que vincula al gobierno de Nicolás Maduro. A pesar de los anuncios de los ataques, a menudo acompañados de videos en redes sociales, la administración no ha presentado pruebas públicas concluyentes que demuestren que las embarcaciones transportaban narcóticos.
Esta campaña ha sido criticada internacionalmente.
Expertos en derecho internacional, organizaciones de derechos humanos y líderes como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, han calificado los ataques como "ejecuciones extrajudiciales". El gobierno venezolano, por su parte, ha denunciado la ofensiva como una campaña de hostigamiento y un pretexto para una intervención militar destinada a apropiarse de sus recursos energéticos. La situación escaló al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Venezuela recibió el respaldo de países como Rusia, China y México, que acusaron a Washington de violar el derecho internacional.
En resumenLa campaña militar de Estados Unidos contra supuestas 'narcolanchas' representa una drástica militarización de la política antidrogas en la región. Con un saldo de más de 115 muertos y sin pruebas públicas concluyentes, la estrategia ha provocado una grave crisis diplomática, especialmente con Venezuela, y ha generado serias acusaciones sobre violaciones al derecho internacional y ejecuciones extrajudiciales.