A pesar de proyectar optimismo y asegurar que un acuerdo de paz está cerca, persisten obstáculos significativos, especialmente en cuestiones territoriales. Durante el último tramo de 2025, Trump intensificó su mediación, recibiendo a Zelenski en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, para discutir un plan de paz de 20 puntos elaborado por Washington y Kiev. Tras el encuentro, Trump afirmó que estaban "más cerca que nunca" de un acuerdo.
Previamente, el mandatario estadounidense mantuvo conversaciones telefónicas "muy productivas" con Putin.
Uno de los ofrecimientos clave de Estados Unidos a Ucrania son "garantías de seguridad sólidas" por un periodo de 15 años, aunque Zelenski ha solicitado extenderlas hasta 50 años. Sin embargo, las negociaciones se han visto empañadas por la continuidad de las hostilidades. Rusia lanzó ataques masivos sobre Kiev en vísperas de la reunión y, posteriormente, acusó a Ucrania de intentar atacar una residencia de Putin con drones, una afirmación que Kiev calificó de "mentira".
Trump reaccionó con enojo a este supuesto ataque, declarando que "no es bueno" y que ocurre en un "período delicado".
El Kremlin advirtió que revisaría su postura negociadora tras el incidente.
Los principales puntos de fricción para un acuerdo definitivo siguen siendo el estatus de la región del Donbás y el control de la central nuclear de Zaporiyia.













