Washington considera que estas embarcaciones forman parte de una "flota fantasma" que Caracas utiliza para vender su petróleo y financiar al "régimen narco-terrorista de Maduro". Esta acción se complementa con la orden directa del presidente Trump de imponer un "bloqueo total" a todos los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
Como resultado de estas políticas, Estados Unidos ha incautado al menos dos buques que transportaban crudo venezolano. La justificación de la Casa Blanca es que el gobierno chavista ha "robado" instalaciones y activos de empresas petroleras estadounidenses y utiliza los ingresos para actividades ilícitas. La presión económica es un pilar fundamental de la campaña contra Maduro, que también incluye un masivo despliegue militar en el Caribe y ataques a supuestas narcolanchas. Estas medidas han provocado que unos 17.5 millones de barriles de petróleo, valorados en 900 millones de dólares, se encuentren varados en el Caribe, sin poder zarpar.













