Estamos preparados y listos para actuar”.

El mensaje se produjo en medio de una ola de protestas en Irán que comenzaron por el alto costo de la vida y la crisis económica, y que, según informes, habían dejado al menos siete muertos tras enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La amenaza de Trump se enmarca en un historial de tensiones con Irán, que incluye ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. La respuesta de Teherán no se hizo esperar; el ministro de Relaciones Exteriores calificó la declaración de Trump como “imprudente y peligrosa”, mientras que otros altos funcionarios advirtieron que cualquier interferencia estadounidense desestabilizaría toda la región y sería respondida con firmeza. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, acusó a Trump de incentivar el caos y advirtió: “Los estadounidenses deberían saber que Trump comenzó el aventurerismo.

Deberían vigilar a sus soldados”.

La postura de Trump refleja una política exterior dispuesta a contemplar el uso de la fuerza, no solo en América Latina, sino también en Medio Oriente.