A pesar del optimismo expresado por el presidente estadounidense, persisten obstáculos significativos que complican una resolución definitiva.

Donald Trump recibió al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, para discutir un plan de paz de 20 puntos. Tras el encuentro, Trump afirmó que estaban “más cerca que nunca” de un acuerdo.

Previamente, el mandatario estadounidense sostuvo una llamada telefónica “muy productiva” con el presidente ruso, Vladímir Putin.

Uno de los avances clave es la oferta de Estados Unidos de proporcionar a Ucrania “garantías de seguridad sólidas” por un período de 15 años, aunque Zelenski solicitó que se extendieran a 50 años. Sin embargo, las negociaciones se vieron empañadas por un presunto ataque ucraniano con 91 drones contra una residencia de Putin, acusación que Kiev calificó de “mentira” para socavar el diálogo.

En respuesta, el Kremlin advirtió que “revisaría” su postura negociadora.

Los principales puntos de fricción siguen siendo el estatus de los territorios ocupados por Rusia, como la región del Donbás, y el futuro de la planta nuclear de Zaporiyia.

Mientras Trump se muestra confiado en que se logrará una solución, Rusia exige que Ucrania retire sus tropas del Donbás y que se comprometa a no unirse a la OTAN, condiciones que Kiev ha rechazado.

A pesar de los avances declarados, la situación en el terreno sigue siendo volátil, con Rusia intensificando sus ataques aéreos sobre Kiev justo antes de la reunión en Florida.