Aunque Washington lo calificó de “éxito total”, Teherán afirmó que los daños fueron limitados.

En África, la actividad militar se intensificó drásticamente. En Somalia, los ataques aéreos se multiplicaron por diez en comparación con 2024, superando los 100 bombardeos contra presuntos miembros del Estado Islámico (EI). En diciembre, la “Operación Ojo de Halcón” en Siria tuvo como objetivo más de 70 posiciones del EI en represalia por la muerte de personal estadounidense. Finalmente, durante la Navidad, Estados Unidos ejecutó bombardeos en el estado de Sokoto, Nigeria, contra supuestos miembros del EI, una acción que Trump describió como un “regalo de Navidad”.

Estas operaciones, sumadas a la campaña en Venezuela, demuestran un claro giro hacia una política exterior más intervencionista y unilateral.