Pekín, por su parte, publicó un nuevo documento de política para América Latina, buscando expandir lazos económicos y posicionarse como una alternativa a Washington.

La tensión también escaló en el ámbito militar y diplomático.

Estados Unidos criticó las maniobras militares chinas alrededor de Taiwán, mientras que Pekín sancionó a 20 empresas de defensa estadounidenses por la venta de armas a la isla. Además, el conflicto venezolano sirvió como otro escenario de confrontación, donde el Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a cuatro empresas chinas por su presunta participación en el transporte de crudo venezolano, acusándolas de apoyar al gobierno de Maduro. Esta red de acciones demuestra una compleja dinámica de competencia económica y geopolítica que define las relaciones entre las dos mayores potencias mundiales.