Aunque Trump se negó a especificar qué agencia llevó a cabo la misión, múltiples medios como The New York Times y CNN, citando a funcionarios estadounidenses, confirmaron que la CIA estuvo detrás del ataque con drones.

El objetivo fue un muelle que, según Washington, era utilizado por la banda criminal Tren de Aragua para almacenar y preparar cargamentos de narcóticos. Se informó que no hubo víctimas, ya que la instalación estaba desocupada en el momento del impacto. Este bombardeo representó un cambio táctico importante en la Operación “Lanza del Sur”, que hasta ese momento se había concentrado en atacar presuntas “narcolanchas” en aguas internacionales. La decisión de golpear un objetivo en tierra firme fue vista como el cumplimiento de las advertencias previas de Trump sobre la posibilidad de expandir las operaciones militares a suelo venezolano, aumentando drásticamente la tensión en la región.