Varios artículos, citando un reporte de The New York Times basado en una fuente anónima del gobierno venezolano, informaron que al menos 40 personas murieron durante los ataques, incluyendo tanto a civiles como a militares. Uno de los incidentes más detallados fue la muerte de Rosa González, una mujer de 80 años, en Catia La Mar, una zona costera cerca de Caracas. Un bombardeo alcanzó su edificio residencial, provocando el derrumbe de una pared y su fallecimiento.
Por su parte, el presidente Donald Trump aseguró que no hubo bajas estadounidenses, aunque admitió que algunos militares resultaron heridos. En una entrevista con The New York Post, Trump añadió un dato no corroborado por otras fuentes, afirmando que 'muchos cubanos perdieron la vida' durante la operación, ya que, según él, formaban parte del cuerpo de seguridad de Maduro.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, confirmó que los helicópteros estadounidenses recibieron fuego enemigo y uno fue alcanzado, pero logró regresar a su base.
Más allá de las cifras, los testimonios de residentes en Caracas describen una noche de terror, con explosiones que sacudieron edificios y un ambiente de miedo e incertidumbre en las horas posteriores. Las calles de la capital amanecieron desiertas y con olor a pólvora, mientras los ciudadanos evitaban salir por temor a la violencia.













