El senador republicano Rand Paul se unió a los demócratas para exigir un voto que bloquee futuras acciones militares.
La operación también fue criticada por no haber sido autorizada previamente por el Congreso, una omisión que, según el secretario de Estado Marco Rubio, fue deliberada para evitar filtraciones.
Más allá del ámbito político, la acción militar generó protestas ciudadanas.
En la Ciudad de México, un grupo de manifestantes se congregó frente a la embajada de Estados Unidos para condenar la intervención, realizando pintas y bloqueando vialidades con consignas como 'Fuera yanquis de América Latina'. Dentro de Estados Unidos, se reportaron manifestaciones en ciudades como Washington D.C., frente a la Casa Blanca, y en Nueva York, en Times Square, donde los manifestantes expresaron su repudio a lo que consideraron una nueva 'guerra por petróleo'. Estas reacciones evidencian las fisuras dentro de la base política de Trump y la creciente preocupación por el uso unilateral de la fuerza militar por parte del ejecutivo.













