Trump ha sido explícito en sus intenciones, declarando que “nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”.
Esta visión se sustenta en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, que aboga por excluir a potencias extrahemisféricas como China, Rusia e Irán de la región.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esta idea al afirmar: “Este es el hemisferio occidental. Es donde vivimos y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”. La operación en Venezuela es presentada como la primera gran aplicación de esta doctrina actualizada, que no solo busca influencia política, sino también el control de recursos estratégicos. Analistas citados en los artículos señalan que esta política intervencionista tiene implicaciones preocupantes para toda América Latina, ya que cualquier gobierno considerado adverso a los intereses de Washington podría ser vulnerable.
La ‘Doctrina Donroe’ parece justificar acciones militares unilaterales bajo el pretexto de combatir el narcotráfico o proteger la seguridad nacional, lo que, según críticos, viola la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.













