Aunque no hay una cifra oficial consolidada, reportes de medios como The New York Times, citando a un alto funcionario venezolano, estiman que al menos 40 personas fallecieron durante los ataques, y algunas fuentes elevan la cifra hasta 80. Una de las revelaciones más impactantes fue la confirmación por parte del gobierno de Cuba de la muerte de 32 de sus militares en “acciones combativas” durante la operación. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, explicó que los militares “cumplían misiones” en Caracas a solicitud de Venezuela.
Esta información fue corroborada por Donald Trump, quien declaró que “muchos cubanos murieron ayer protegiendo a Maduro”.
Durante años, analistas habían señalado que el primer círculo de seguridad del presidente venezolano estaba conformado por cubanos, algo que ni Caracas ni La Habana habían confirmado oficialmente hasta ahora.
Además de las bajas militares, se reportaron víctimas civiles.
En Catia La Mar, una mujer de 80 años, Rosa Elena González, murió después de que un misil impactara su vivienda. El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, acusó a Estados Unidos de asesinar “a sangre fría a gran parte” del equipo de seguridad de Maduro y a “civiles inocentes”.
Por su parte, la administración Trump afirmó que no hubo bajas entre las fuerzas estadounidenses, aunque reconoció que algunos soldados resultaron heridos.













