Un bloque de países latinoamericanos, junto con España, emitió un comunicado conjunto rechazando las “acciones militares ejecutadas unilateralmente”.
México, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay expresaron su “profunda preocupación” y calificaron la operación como un “precedente sumamente peligroso para la paz”. Potencias como Rusia y China también condenaron la intervención.
Moscú exigió una aclaración sobre el paradero de Maduro y calificó el hecho como una “agresión armada”, mientras que Pekín pidió la “liberación inmediata” de Maduro y advirtió sobre el riesgo para la estabilidad global. La Unión Europea y el secretario general de la ONU, António Guterres, llamaron a la moderación y al respeto del derecho internacional. En contraste, otros líderes celebraron la caída de Maduro.
El presidente de Argentina, Javier Milei, expresó su apoyo total a Washington, afirmando que “se está del lado del bien, o se está del lado del mal”. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora”. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, también respaldó la “acción enérgica” de Estados Unidos, celebrando el regreso de América Latina al “eje estadounidense”. Dentro de Venezuela y en la diáspora, las reacciones también fueron polarizadas, con celebraciones en ciudades como Miami y protestas de simpatizantes chavistas en Caracas.













