La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, fue explícitamente descartada por el presidente Donald Trump como una figura para liderar la transición en Venezuela, a pesar de ser la figura más reconocida de la oposición. Según informes de prensa, esta decisión se debe a la profunda molestia de Trump por el hecho de que Machado aceptara el galardón, un reconocimiento que el mandatario estadounidense había codiciado abiertamente. Durante una conferencia de prensa, Trump afirmó que para Machado “sería muy difícil” presidir el país, argumentando que “no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país”.
Sin embargo, un reporte de The Washington Post, citando fuentes cercanas a la Casa Blanca, reveló que el verdadero motivo fue la aceptación del Nobel. A pesar de que Machado dedicó el premio a Trump, su negativa a rechazarlo fue considerada un “pecado imperdonable”.
Una de las fuentes declaró al diario: “Si lo hubiera rechazado y dicho: 'No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump', hoy sería la presidenta de Venezuela”. A pesar del desaire, Machado ha mantenido un tono de gratitud hacia Trump por la captura de Maduro, afirmando que “la libertad de Venezuela está cerca” y que cuando se encuentre con el mandatario estadounidense, le compartirá el galardón. Mientras tanto, ha insistido en que el ganador legítimo de las elecciones de 2024, Edmundo González, debe asumir la presidencia.
En resumenDonald Trump marginó a María Corina Machado de la transición venezolana, no por falta de apoyo político, sino aparentemente por su resentimiento personal al no haber recibido él mismo el Premio Nobel de la Paz. Este hecho revela cómo las decisiones de política exterior de su administración pueden estar influenciadas por factores personales y no puramente estratégicos.