En un cambio significativo en la política exterior estadounidense, el presidente Donald Trump está presionando activamente a Ucrania para que ceda parte de su territorio a Rusia como una vía para terminar la guerra que ha devastado al país por casi cuatro años. Esta postura, que se alinea con los intereses del presidente ruso Vladimir Putin, ha sido firmemente rechazada por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, quien insiste en la integridad territorial de su nación. Trump declaró a la prensa que Rusia tiene “la sartén por el mango” y que Ucrania debe “seguir el juego” al Kremlin, sugiriendo que la cesión de la región de Donbás, mayormente ocupada por fuerzas rusas, es lo “moralmente correcto” para detener la muerte de personas. Según el mandatario estadounidense, varios “altos cargos” del gobierno de Zelensky estarían de acuerdo con esta propuesta, aunque no proporcionó nombres. La postura de Trump contrasta fuertemente con la de los aliados europeos de Ucrania.
Líderes como el primer ministro británico Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz se reunieron con Zelensky para reafirmar su apoyo y mantener la presión sobre Putin.
Zelensky ha sido categórico en su rechazo, declarando a periodistas: “Según la ley, no tenemos ese derecho. Según la ley de Ucrania, nuestra constitución, el derecho internacional y, para ser sinceros, tampoco tenemos el derecho moral”.
La guerra, que comenzó en febrero de 2022, es descrita como la más mortífera en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, con al menos dos millones de muertes, en su mayoría personal militar.
En resumenDonald Trump ha adoptado una postura pro-Rusia en el conflicto de Ucrania, presionando a Zelensky para que ceda territorio a cambio de paz. Esta política, rechazada por Ucrania y sus aliados europeos, marca un drástico giro en la diplomacia estadounidense y pone en duda el compromiso de Washington con la soberanía de sus socios.