Además, el deshielo polar abre nuevas rutas marítimas y el acceso a vastos recursos naturales, como minerales de tierras raras, cruciales para la industria tecnológica y militar, lo que reduciría la dependencia de China.

La reacción europea ha sido unánime.

Líderes de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, España y Polonia emitieron una declaración conjunta afirmando que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que cualquier decisión sobre su futuro corresponde únicamente a Dinamarca y a los groenlandeses.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue más contundente, advirtiendo que un ataque de un país de la OTAN contra otro significaría “el fin de todo”.