UU. están diseñadas para procesar el petróleo pesado venezolano.
La operación busca redirigir cargamentos que originalmente iban a China y evitar mayores recortes en la producción de la estatal PDVSA, cuya infraestructura se encuentra deteriorada. El plan también contempla que grandes petroleras como Chevron y ExxonMobil inviertan miles de millones de dólares para reactivar la industria venezolana, una pieza clave en la estrategia de Trump para asegurar el suministro energético y reafirmar la influencia económica de EE. UU. en la región.











