Su esposa, Cilia Flores, también presente y acusada, se declaró “completamente inocente”.

La defensa de Maduro, encabezada por Barry Pollack, conocido por representar a Julian Assange, adelantó que planteará “dudas sobre la legalidad” de la captura y reivindicará los “privilegios” de Maduro como jefe de Estado, un argumento que la fiscalía estadounidense rechaza al no reconocer su legitimidad desde las elecciones de 2018. Los cargos, presentados originalmente en 2020 y ampliados tras su captura, acusan a Maduro de liderar una red criminal que utilizó el narcotráfico como “arma contra Estados Unidos”, colaborando con grupos como las FARC, el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua. La defensa de Flores también solicitó atención médica por lesiones sufridas durante el operativo. El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo, mientras Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.