Nicolás Maduro compareció por primera vez ante un tribunal federal en Manhattan, Nueva York, donde se declaró “no culpable” de los cargos de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y posesión de armas. Durante la audiencia, el depuesto mandatario venezolano denunció haber sido “secuestrado” y se autodefinió como un “prisionero de guerra”, sentando las bases para una compleja batalla legal sobre la jurisdicción y la legitimidad de su detención. En la audiencia inicial ante el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, Maduro afirmó: “Soy Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional del Estado Bolivariano de Venezuela, secuestrado en una intervención militar estadounidense el 3 de enero, y me considero prisionero de guerra”.
Su esposa, Cilia Flores, también presente y acusada, se declaró “completamente inocente”.
La defensa de Maduro, encabezada por Barry Pollack, conocido por representar a Julian Assange, adelantó que planteará “dudas sobre la legalidad” de la captura y reivindicará los “privilegios” de Maduro como jefe de Estado, un argumento que la fiscalía estadounidense rechaza al no reconocer su legitimidad desde las elecciones de 2018. Los cargos, presentados originalmente en 2020 y ampliados tras su captura, acusan a Maduro de liderar una red criminal que utilizó el narcotráfico como “arma contra Estados Unidos”, colaborando con grupos como las FARC, el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua. La defensa de Flores también solicitó atención médica por lesiones sufridas durante el operativo. El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo, mientras Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
En resumenEn su primera comparecencia en un tribunal de Nueva York, Nicolás Maduro se declaró no culpable de los cargos de narcoterrorismo y otros delitos. Afirmó ser un 'prisionero de guerra' y denunció su captura como un 'secuestro', mientras su defensa prepara una batalla legal centrada en su inmunidad como jefe de Estado.