La operación militar de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro ha provocado una profunda división en la comunidad internacional, generando condenas por la violación del derecho internacional y, a la vez, celebraciones por la caída del régimen. El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión de emergencia donde se evidenció la fractura global, con Estados Unidos defendiendo su acción como una “operación policial” y una mayoría de países denunciando una agresión unilateral. Durante la sesión, el embajador estadounidense, Mike Waltz, negó que su país estuviera en guerra o ocupando Venezuela, argumentando que la detención de Maduro era una acción legítima contra un “narcoterrorista”. Sin embargo, esta postura fue rechazada por potencias como Rusia y China, quienes pidieron la liberación inmediata de Maduro y acusaron a Washington de “bandidaje” y de “pisotear” la soberanía venezolana. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su “profunda preocupación” por el incumplimiento de las normas del derecho internacional, calificando la operación como un “precedente peligroso”.
En América Latina, la reacción fue igualmente polarizada.
Gobiernos como los de México, Brasil, Chile y Colombia emitieron un comunicado conjunto rechazando las acciones militares y cualquier “apropiación externa de recursos naturales”.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, calificó la detención como un “secuestro”. En contraste, el presidente argentino, Javier Milei, celebró la caída del “dictador narcoterrorista”, y otros gobiernos como los de Ecuador y Paraguay respaldaron la acción. Mientras tanto, en ciudades como Miami, Madrid y Buenos Aires, la diáspora venezolana celebró con euforia, mientras que grupos de izquierda protestaron frente a embajadas estadounidenses denunciando el “imperialismo”.
En resumenLa captura de Nicolás Maduro por parte de EE. UU. dividió al mundo. Mientras Washington la defendió como una 'operación policial', países como Rusia, China y gran parte de América Latina la condenaron como una violación a la soberanía. La ONU alertó sobre un 'precedente peligroso', reflejando una profunda fractura en el orden internacional.