Tras la captura de Nicolás Maduro, el gobierno de Donald Trump ha optado por una pragmática estrategia de transición en Venezuela, descartando a la líder opositora María Corina Machado y al candidato Edmundo González, y abriendo un canal de comunicación con Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada. Esta decisión, influenciada por informes de la CIA y el consejo del secretario de Estado Marco Rubio, prioriza la estabilidad y el control sobre un cambio democrático inmediato, generando desconcierto en la oposición. Según informes de The Wall Street Journal y The New York Times, una evaluación de la CIA concluyó que los leales al chavismo, como Delcy Rodríguez, estaban “mejor posicionados” para mantener el orden a corto plazo, mientras que la oposición tendría dificultades para gobernar.
Trump afirmó públicamente que Machado “no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país”.
Además, fuentes cercanas a la Casa Blanca, citadas por The Washington Post, sugieren que la aceptación del Premio Nobel de la Paz por parte de Machado fue un “pecado imperdonable” para Trump, quien codiciaba el galardón. En una entrevista con Fox News, Machado expresó su deseo de “compartir” el premio con Trump en agradecimiento por la captura de Maduro, en un aparente intento de enmendar la relación. Por su parte, Marco Rubio justificó la decisión argumentando que “la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela” y que Rodríguez es “alguien con quien se puede trabajar”. El gobierno de Trump ha dejado claro que juzgará a Rodríguez por sus acciones, exigiéndole “acceso total” a los recursos del país y advirtiendo que podría enfrentar un destino “peor que el de Maduro” si no coopera.
En resumenEl gobierno de Trump ha decidido trabajar con la chavista Delcy Rodríguez para la transición en Venezuela, descartando a la líder opositora María Corina Machado. La decisión se basa en informes de inteligencia que priorizan la estabilidad y en el presunto disgusto de Trump por la aceptación del Nobel de la Paz por parte de Machado, reflejando un enfoque pragmático centrado en el control y no en un cambio democrático inmediato.