“Yo estoy al mando”, puntualizó.

Esta decisión centraliza la estrategia venezolana en el Despacho Oval, marginando a la oposición local y estableciendo un canal directo con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Trump afirmó que Rodríguez “ha estado cooperando” con funcionarios estadounidenses, aunque negó que existiera comunicación previa a la detención de Maduro. La conformación de este equipo y las declaraciones del presidente descartan la posibilidad de elecciones a corto plazo, ya que, según Trump, “primero tenemos que arreglar el país”. El nombramiento de figuras como Rubio, un conocido crítico del chavismo, y Miller, arquitecto de la política migratoria de línea dura, sugiere un enfoque pragmático y de máxima presión para asegurar los intereses de Estados Unidos, especialmente en el sector petrolero.