El presidente Donald Trump ha designado un equipo de alto nivel para supervisar la política de Estados Unidos hacia Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, reafirmando su control directo sobre el proceso de transición. Este grupo, compuesto por figuras clave de su administración, se encargará de coordinar las acciones de Washington en un escenario que el propio Trump ha definido como una administración temporal del país sudamericano. En una entrevista con NBC News, Trump anunció que el equipo estará conformado por su vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y su asesor Stephen Miller. A pesar de nombrar a este grupo de “expertos en diferentes campos”, el mandatario fue enfático al señalar que él mismo mantendrá la última palabra.
“Yo estoy al mando”, puntualizó.
Esta decisión centraliza la estrategia venezolana en el Despacho Oval, marginando a la oposición local y estableciendo un canal directo con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Trump afirmó que Rodríguez “ha estado cooperando” con funcionarios estadounidenses, aunque negó que existiera comunicación previa a la detención de Maduro. La conformación de este equipo y las declaraciones del presidente descartan la posibilidad de elecciones a corto plazo, ya que, según Trump, “primero tenemos que arreglar el país”. El nombramiento de figuras como Rubio, un conocido crítico del chavismo, y Miller, arquitecto de la política migratoria de línea dura, sugiere un enfoque pragmático y de máxima presión para asegurar los intereses de Estados Unidos, especialmente en el sector petrolero.
En resumenDonald Trump nombró a su vicepresidente JD Vance, a los secretarios Marco Rubio y Pete Hegseth, y al asesor Stephen Miller para dirigir la transición en Venezuela. Afirmando que él mismo está 'al mando', Trump centraliza la estrategia estadounidense, descarta elecciones a corto plazo y establece un control directo sobre el futuro político y económico del país.