Un operativo a gran escala del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis culminó con la muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, a manos de un agente federal. El incidente ha desatado una fuerte confrontación entre las autoridades locales y la administración de Donald Trump, además de provocar protestas masivas en la ciudad. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el agente actuó en “defensa propia” después de que Good, calificada como una “alborotadora violenta”, supuestamente intentara atropellar a los oficiales con su vehículo, un acto que la dependencia describió como “terrorismo doméstico”. El presidente Trump respaldó esta versión, afirmando que la mujer era una “agitadora profesional” y que el agente disparó para proteger su vida.
Sin embargo, esta narrativa es fuertemente disputada por funcionarios locales.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó la versión del DHS de “tonterías” y “basura”, y exigió la salida inmediata de ICE de la ciudad, argumentando que su presencia “está causando caos”. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró el estado de emergencia y puso a la Guardia Nacional en alerta ante la creciente tensión social. Videos que circulan en redes sociales muestran al vehículo de Good alejándose de los agentes cuando se escuchan los disparos, lo que contradice la versión de un ataque deliberado. El suceso ha generado vigilias y manifestaciones en Minneapolis y Nueva York, donde miles de personas han honrado a Good y han exigido el fin de las redadas migratorias, que según datos citados, han resultado en al menos cinco muertes entre 2025 y 2026.
En resumenLa muerte de la ciudadana estadounidense Renee Nicole Good por disparos de un agente de ICE en Minneapolis generó una crisis política. Mientras el gobierno de Trump defendió la acción como defensa propia ante un “acto de terrorismo”, autoridades locales lo condenaron, declararon estado de emergencia y exigieron la retirada de ICE.