Viva Cristo Rey”.

Este mensaje fue ampliamente difundido y visto como una respuesta directa a las acusaciones de fraude por parte del exjurado Omar Harfouch, quien la llamó “falsa ganadora”, y a los abucheos de un sector del público en Tailandia que apoyaba a la representante local. La declaración de Bosch no solo reafirmó su fe, que ya había manifestado durante el certamen al encomendarse a la Virgen de Guadalupe, sino que también enmarcó su victoria como un acto predestinado e inalterable. Además de esta publicación, compartió una reflexión más extensa en la que agradeció el apoyo y animó a las jóvenes latinas a perseguir sus sueños, afirmando: “Si un sueño llegó a su corazón, es porque tienen la capacidad de lograrlo… si trabajan duro, lo van a conseguir”. Varios artículos destacaron que la frase “Viva Cristo Rey” es una expresión de profundo arraigo en la fe católica mexicana. Con estas publicaciones, Bosch enfrentó la narrativa de un triunfo manchado, proponiendo en su lugar una historia de resiliencia y convicción espiritual. Su capacidad para manejar la presión y responder con un mensaje de empoderamiento fue clave para definir su imagen en las primeras horas de su reinado, transformando la polémica en una plataforma para proyectar sus valores.