Primero, denunció una supuesta “votación secreta” en la que 30 semifinalistas fueron elegidas sin la evaluación del jurado oficial. Segundo, aseguró haber declarado en una entrevista para HBO, 24 horas antes de la coronación, que Bosch ganaría debido a que Raúl Rocha, dueño de Miss Universo, mantiene “negocios” con el padre de la modelo, Bernardo Bosch, un empresario con trayectoria en Pemex. Harfouch añadió que Rocha y su hijo lo instaron en Dubái a votar por la mexicana porque “será bueno para nuestro negocio”.
Además, divulgó en Instagram una conversación con Rocha donde lo acusa de comportarse como una “mafia”. Aunque no presentó pruebas contundentes de inmediato, prometió revelarlas en un documental en 2026. Estas publicaciones alimentaron la controversia, especialmente al ser acompañadas por videos de abucheos del público en Tailandia. La organización de Miss Universo, a través de Raúl Rocha, desmintió a Harfouch, mostrando mensajes que indicaban que fue despedido por un malentendido relacionado con una iniciativa filantrópica, y no por una renuncia motivada por fraude.













