La aparición de Beyoncé fue celebrada por los organizadores del GP, quienes destacaron el impacto que personalidades de su calibre generan en la visibilidad global del deporte, atrayendo a nuevas audiencias. Su presencia y las publicaciones posteriores en Instagram reforzaron la imagen del Gran Premio de Las Vegas como un espectáculo que combina glamour, música y velocidad, consolidándolo como uno de los eventos más esperados del calendario de la F1.