“Para continuar por este camino, debo seguir siendo fiel a mis valores: respeto, dignidad, excelencia e igualdad de oportunidades, los pilares más sólidos que me guían”, escribió.

Aunque no mencionó directamente a Bosch ni las acusaciones de fraude, su salida fue interpretada como una protesta ante los resultados y el manejo del certamen. La polémica se intensificó cuando el presidente de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, justificó la derrota de Yacé argumentando que su pasaporte de Costa de Marfil requiere visa para 175 países, lo que dificultaría su agenda de viajes.

Estas declaraciones fueron calificadas como discriminatorias por otras concursantes, como Miss Guadalupe, quien las tildó de “excusa racista”. La renuncia de Yacé se suma a la de otras participantes como Miss Estonia, Briggita Schaback, quien también citó diferencias de valores con la organización y denunció comentarios inapropiados por parte de un directivo. La decisión de Yacé fue aplaudida por miles de seguidores, quienes la consideran la “reina sin corona”.