La respuesta de Bellakath fue inmediata y contundente: “Jota sidosa, ojalá no pidas respeto”.

Este comentario desató una ola de críticas, acusándola de utilizar términos peyorativos y estigmatizantes contra la comunidad LGBTQ+ y las personas que viven con VIH. La asociación civil La Casa de la Sal, que trabaja con personas con VIH, reaccionó públicamente, invitando a la cantante a informarse sobre el tema para evitar la perpetuación de estigmas.

Lejos de disculparse, Bellakath defendió su postura en publicaciones posteriores, argumentando que actuó en defensa propia ante un ataque misógino.

“Las mujeres y los gays somos grupos igual de vulnerables, pero cuando un gay ataca a una mujer, no pasa nada”, escribió.

Además, afirmó que no está obligada a respetar a quienes la atacan, declarando: “Mientras me tope en alguna red social a alguien que me ataca, recibirá lo peor de mí”. Su defensa dividió opiniones: mientras algunos la apoyaron argumentando que fue víctima de misoginia, la mayoría de las reacciones condenaron el uso de discursos de odio como respuesta a las críticas, sin importar el contexto.