Mientras algunos asistentes lo abuchearon, otros expresaron su decepción, argumentando que era una falta de respeto al público que pagó por verlo.
“Pagan tanto dinero para ver a un borracho; qué tristeza”, fue uno de los comentarios citados en los artículos.
Sin embargo, también hubo defensores que aseguraron que el concierto fue bueno en general y que el cantante se despidió de manera lúcida. Este no es el primer incidente de este tipo en la carrera del artista.
Ante la controversia, su hijo, Alex Fernández, salió en su defensa, negando que su padre estuviera ebrio.
“Mi papá siempre ha tenido muchos problemas de reflujo”, explicó, sugiriendo que una combinación de “coñacsito” o té de jengibre pudo haberle provocado el malestar. A pesar de la explicación, el episodio reavivó la discusión sobre el profesionalismo y la salud del cantante.













