Tras su llegada a Nueva York para iniciar su reinado, Bosch fue recibida con mariachis y bailes folclóricos, un momento que aprovechó para hablar con la prensa. “Cuando hay una verdad certera no se necesita estar defendiéndose”, declaró, aunque añadió que es importante usar su voz para aclarar que las acusaciones son “completamente falsas”.
En una entrevista posterior, fue aún más contundente al ser cuestionada sobre una posible dimisión: “Por supuesto que no, porque yo me merezco esta corona y esta banda.
Hice el mismo esfuerzo que todas mis compañeras”.
La controversia se intensificó por las acusaciones del exjurado Omar Harfouch, quien señaló un presunto fraude vinculado a una relación de negocios entre el padre de Bosch, Bernardo Bosch Hernández, y el copropietario de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, quien a su vez es investigado por la FGR en México. Bosch desestimó estas versiones, afirmando que su padre y Rocha Cantú se conocieron el día de la final. En medio de la polémica, la nueva reina ha enfocado su discurso en su compromiso con la filantropía y las causas sociales, visitando la Catedral de San Patricio para orar ante la Virgen de Guadalupe y acudiendo al consulado mexicano para expresar su apoyo a la comunidad migrante.













