Las imágenes, incluidas en su libro autobiográfico “Tragos amargos”, reabrieron el debate sobre las circunstancias del accidente aéreo y provocaron reacciones divididas entre el público.
Las fotografías, difundidas en el marco del decimotercer aniversario luctuoso de la “Diva de la Banda”, muestran a Lupillo, junto a sus hermanos, sosteniendo y besando la urna que contenía los restos de la cantante. Según el propio Lupillo, su intención no era generar morbo, sino compartir con el público la dimensión del dolor y las emociones que la familia vivió en privado.
“Nos entregaron los restos de Jenni ya embalsamados en una caja chiquita. Nos tomamos una fotografía en la que estamos besando los tres hermanos”, relató durante la presentación de su libro. Además de las imágenes, el cantante incluyó fragmentos de su autobiografía donde revive las dudas que lo han acompañado desde la tragedia. En uno de los pasajes más impactantes, sugiere que el accidente pudo no ser accidental: “No puedo asegurar de manera categórica que a mi hermana la mataron, porque no hay un culpable, pero desde luego es lo que siento con todos los indicios en la mano”.
También relata haber escuchado grabaciones donde se percibía una “insistencia muy pesada con una voz siniestra” para que la aeronave despegara sin demora. La publicación de este material sensible generó un debate en redes, donde algunos seguidores comprendieron su dolor, mientras que otros lo acusaron de lucrar con la tragedia.












