El comediante Jimmy Kimmel, durante su programa nocturno, calificó al presidente como un “hombre enfermo e irresponsable” por sus comentarios. Kimmel criticó que, en un momento que requería compasión, Trump optara por un “ataque personal”. La exprimera dama Michelle Obama también defendió al cineasta, asegurando que los Reiner no estaban “trastornados”, sino que eran “personas apasionadas” y decentes.

El incidente subrayó la profunda polarización política en Estados Unidos, donde incluso una tragedia familiar fue utilizada como munición para ataques políticos.