Tras compartir una comida y conversar sobre posibles tratamientos, Lee le consiguió una habitación en un motel para que se resguardara del frío y la lluvia. Incluso, durante la comida, realizaron una videollamada con Devon Werkheiser, protagonista de la serie. Sin embargo, horas después, la administración del hotel contactó a Lee para informarle que Chase había sido desalojado tras causar destrozos: el refrigerador estaba volteado y un microondas había sido colocado dentro de la bañera.

“Yo realmente pensé que esta vez podría ser diferente.

Estaba equivocado”, comentó Lee, quien se mostró “devastado”.

El incidente expuso la compleja situación de Chase, quien, según su padre Joseph Méndez Jr., fue diagnosticado con esquizofrenia y trastorno bipolar a los 26 años, lo que agravó su dependencia al alcohol y sustancias. A pesar de los esfuerzos de su familia y excompañeros como Shaun Weiss, quien le ofreció un lugar en un centro de rehabilitación, Chase ha rechazado la ayuda de manera consistente. Lee mencionó en su video la posibilidad de solicitar una retención psiquiátrica involuntaria (conocida como 5150 en California), evidenciando la dificultad de intervenir cuando una persona con problemas de salud mental no acepta el tratamiento.