El evento tuvo lugar cerca del rancho “El Soyate”, propiedad de la dinastía Aguilar, un lugar significativo donde descansan los restos de Antonio Aguilar y Flor Silvestre. En las imágenes difundidas, se observa a la pareja entregando obsequios y tomándose fotografías con los asistentes, mientras Pepe Aguilar animaba a la gente con un megáfono.
La participación de Nodal en esta tradición familiar fue vista por algunos como una muestra de integración y generosidad.
Sin embargo, no tardaron en aparecer las críticas.
Varios internautas cuestionaron las intenciones de los artistas, calificando la acción como un “lavado de imagen” o una estrategia para “expiar sus pecados”, en referencia a las polémicas que han rodeado a la pareja, incluyendo el conflicto legal de Nodal con su expareja Cazzu. Comentarios como “Cuando la caridad se convierte en vanidad” y “Nodal en todos lados menos con su hija” se multiplicaron en plataformas como X (antes Twitter). A pesar de la controversia, otros usuarios defendieron a la pareja, aplaudiendo que Nodal se uniera a la tradición y destacando el impacto positivo en los niños que recibieron los juguetes. La reaparición de la pareja también sirvió para disipar rumores de una crisis matrimonial que habían circulado previamente.













