El sector farmacéutico en Norteamérica atraviesa un período de alta tensión, marcado por la amenaza de aranceles del 100% por parte de Estados Unidos, deudas millonarias del gobierno mexicano y un escrutinio público sobre el cumplimiento de contratos. Esta confluencia de factores está obligando a las empresas a realizar ajustes estratégicos, desde la relocalización de la producción hasta la adquisición de biotecnológicas para asegurar su crecimiento. En respuesta a la política arancelaria del presidente Trump, grandes farmacéuticas como AstraZeneca, Sanofi, Pfizer y Johnson & Johnson han anunciado planes para bajar precios mediante ventas directas en Estados Unidos y aumentar sus inversiones en manufactura dentro de ese país para mitigar los riesgos. Pfizer, por ejemplo, anunció un acuerdo para adquirir Metsera, una biotecnológica especializada en medicamentos contra la obesidad, por hasta 7,300 millones de dólares, en un intento por fortalecer su cartera de productos ante la caída de la demanda de sus tratamientos contra el covid-19.
En México, el panorama es igualmente complejo.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha exhibido públicamente a más de 30 empresas, incluyendo a laboratorios como PiSA y Zurich Pharma, por incumplir con la entrega de medicamentos, especialmente oncológicos. La administración les ha dado un ultimátum para cumplir con sus contratos antes de finales de septiembre o enfrentar sanciones e inhabilitaciones.
A su vez, la industria, a través del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), reclama al gobierno adeudos acumulados que podrían alcanzar los 40,000 millones de pesos, argumentando que estos retrasos y las fallas logísticas impiden un abasto oportuno.
En resumenLa industria farmacéutica enfrenta una tormenta perfecta: por un lado, los aranceles de Estados Unidos la obligan a reestructurar sus cadenas de suministro e invertir en manufactura local, mientras que en México, la presión del gobierno por incumplimientos contractuales y los reclamos por adeudos millonarios crean un entorno de incertidumbre. Estos desafíos están impulsando a las empresas a tomar medidas drásticas, incluyendo fusiones y adquisiciones, para asegurar su viabilidad.