Tras el fallecimiento de su fundador, el Grupo Giorgio Armani ha iniciado una nueva etapa de liderazgo con el nombramiento de Giuseppe Marsocci como consejero delegado (CEO). El futuro de la icónica casa de moda italiana está delineado en el testamento de Armani, que contempla una venta planificada de participaciones a un conglomerado de lujo. Giuseppe Marsocci, un veterano con 23 años en la empresa que se desempeñaba como director general adjunto, asume el cargo que ocupaba el propio Giorgio Armani. Su nombramiento fue propuesto por unanimidad por la Fundación Giorgio Armani, entidad clave en el plan de sucesión. La fundación, que controla el 30% de los derechos de voto, estará presidida por Pantaleo Dell’Orco, socio cercano del diseñador y quien ya controla el 40% de los derechos de voto del grupo. El testamento del diseñador instruye a los herederos a vender gradualmente la firma, comenzando con una participación del 15% en un plazo de 18 meses. Se da prioridad a compradores como el conglomerado LVMH, el gigante de la belleza L’Oréal, el líder en gafas EssilorLuxottica, u otro grupo de “igual prestigio”.
Posteriormente, se deberá transferir entre un 30% y un 54.9% adicional al mismo comprador o realizar una oferta pública inicial.
Este plan busca asegurar la continuidad y el legado de la marca bajo una nueva estructura de propiedad, marcando una transición controlada para uno de los mayores imperios de la moda.
En resumenCon el nombramiento de Giuseppe Marsocci como nuevo CEO, el Grupo Giorgio Armani activa el plan de sucesión de su fundador. La estrategia contempla una venta gradual de participaciones a un comprador estratégico de primer nivel, como LVMH o L'Oréal, un proceso que será supervisado por la Fundación Giorgio Armani para garantizar la continuidad del legado de la marca.