Las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa, por presunto lavado de dinero vinculado al narcotráfico, han provocado el desmantelamiento y venta por partes de estas tres instituciones financieras mexicanas. La prohibición de operar con empresas estadounidenses, que entró en vigor el 20 de octubre, generó una crisis de confianza y una huida de clientes que hizo inviable su continuidad. Las medidas, emitidas por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) bajo la ley "Fend Off Fentanyl Act", acusaron a las entidades de ser una "preocupación principal en materia de lavado de dinero" para cárteles mexicanos.
El impacto reputacional fue inmediato y existencial.
CIBanco, que vio sus activos caer un 48%, solicitó la revocación de su licencia bancaria y entró en proceso de liquidación por parte del IPAB, vendiendo su negocio fiduciario a Banco Multiva y su cartera automotriz a BanCoppel. Intercam, cuyos activos se desplomaron un 66%, fue adquirido en su mayor parte por Kapital Bank, que inyectó 100 millones de dólares para estabilizar la operación.
Finalmente, Vector Casa de Bolsa, propiedad de Alfonso Romo, transfirió sus activos, fondos y clientes a Finamex, cerrando gradualmente sus operaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno no recibió "ninguna prueba contundente" de las acusaciones, pero el sistema bancario mexicano ha reaccionado reforzando sus controles para evitar ser el próximo blanco.
En resumenLas sanciones de Estados Unidos actuaron como una "amenaza existencial" que condujo a la rápida disolución de CIBanco, Intercam y Vector. La crisis forzó una reconfiguración en el sector financiero mexicano, con la venta de sus principales activos a otras instituciones como Multiva, BanCoppel, Kapital Bank y Finamex, y envió una contundente advertencia sobre la importancia del cumplimiento de las normativas antilavado.