El grupo fundador original de Hooters, junto con otros franquiciatarios pioneros, lidera un acuerdo para adquirir 111 locales de Hooters of America tras su declaración de quiebra. La operación busca rescatar la icónica cadena de restaurantes, con una inversión de 40 millones de dólares destinada a revertir años de declive bajo la gestión de fondos de capital privado. Neil Kiefer, director ejecutivo del grupo fundador, explicó que la decisión de intervenir surgió de una “obligación moral” para evitar que la marca desapareciera. Según Kiefer, los 22 locales operados por su grupo promedian 4.7 millones de dólares en ventas anuales, más del doble que los 2.3 millones de los locales de Hooters of America. Atribuye esta diferencia a que los propietarios de capital privado, Nord Bay Capital y TriArtisan Capital Advisor, “sobresexualizaron el concepto”, alejándose del ambiente original de “choza de playa con temática de Florida”. El plan de rescate, aprobado por un juez de bancarrotas, contempla regresar a la imagen original, con uniformes ligeramente más conservadores, y mejorar la calidad del menú, recuperando recetas frescas y sin conservadores.
Gil DiGiannantonio, uno de los cofundadores, afirmó: “Regresan porque el servicio es excelente.
Pero la comida también es imprescindible.
Así que recuperarlo y arreglarlo será un desafío, pero estamos listos para ello”.
Los fundadores se han comprometido a no obtener ganancias de los restaurantes durante varios años, reinvirtiendo los beneficios en la remodelación y mejora de los locales.
En resumenLos fundadores originales de Hooters han decidido intervenir para salvar la marca de la quiebra, adquiriendo más de 100 restaurantes. Su estrategia se basa en una inversión millonaria para renovar los locales, mejorar la calidad de la comida y regresar a la imagen “más saludable” que caracterizó los inicios de la cadena, apostando por la nostalgia y la experiencia del cliente para competir en el saturado mercado de restaurantes.