El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ha ordenado la disolución de la alianza estratégica entre Aeroméxico y Delta Air Lines para el 1 de enero de 2026. En respuesta, Aeroméxico ha solicitado a una corte de apelaciones estadounidense suspender la orden, argumentando que la disolución le generaría costos irrecuperables y afectaría la conectividad transfronteriza. La decisión del DOT, emitida bajo la administración de Donald Trump, argumenta que el acuerdo de cooperación conjunta (JCA, por sus siglas en inglés), que ha estado vigente por casi nueve años, ya no es de interés público y reduce la competencia en el mercado aéreo entre México y Estados Unidos. La autoridad estadounidense justificó su fallo citando “la intervención del gobierno de México en los mercados transfronterizos”, lo que, en su opinión, ha creado un entorno que “ya no es abierto ni competitivo”.
La alianza antimonopolio permitía a ambas aerolíneas operar como una sola entidad en rutas transfronterizas, coordinando decisiones sobre programación, precios y capacidad.
Aeroméxico ha advertido que, si la disolución se concreta, “enfrentará un incremento en sus costos que no podría recuperar, incluso si un tribunal ratifica posterior al acuerdo”. Por ello, la aerolínea busca, mediante un recurso de revisión judicial, asegurar que cualquier cambio en la alianza ocurra solo después de un debido proceso legal, intentando frenar la orden mientras se resuelve el litigio.
En resumenLa orden del Departamento de Transporte de EE. UU. de terminar la alianza Aeroméxico-Delta representa un desafío regulatorio significativo para la aviación transfronteriza. Mientras Aeroméxico recurre a los tribunales para evitar los costos sustanciales y la disrupción operativa, el futuro de esta importante alianza estratégica permanece incierto, con potenciales implicaciones para la competencia y los precios de los vuelos entre ambos países.