Gucci, que representa aproximadamente la mitad de las ventas y dos tercios de los beneficios de Kering, ha perdido atractivo y ha sido duramente golpeada por su sobreexposición al deprimido mercado chino. Para contrarrestar esto, Kering ha iniciado una revisión estratégica de todas sus marcas —incluyendo Saint Laurent, Bottega Veneta y Balenciaga— con el apoyo de las consultoras Bain y BCG. Además, De Meo ha instruido acciones para reducir la deuda y los costos de financiamiento del grupo, reestructurar el proceso presupuestario y adoptar un enfoque más conservador en cuanto a costos e inversiones. En el memorando, el CEO instó al personal: “Somos los retadores, pero no estamos por debajo de nadie: mantenemos la humildad y nos guía nuestra ambición”.