La alianza estratégica entre Aeroméxico y Delta Air Lines enfrenta una seria amenaza regulatoria después de que el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ordenara su disolución antes del 1 de enero. Aunque un tribunal de apelaciones estadounidense suspendió temporalmente la orden, la incertidumbre sobre el futuro de la empresa conjunta persiste. Directivos de Aeroméxico han calificado la decisión del DOT como una "declaración política" que no impactará sus operaciones de manera significativa. Andrés Conesa, director general de la aerolínea, y Ricardo Sánchez Baker, director financiero, restaron importancia a las preocupaciones, afirmando que la medida del DOT está relacionada con la situación general en México y no con el desempeño de las aerolíneas. "Creemos que deberíamos poder continuar con la empresa conjunta", afirmó Sánchez Baker.
La alianza es crucial para ambas compañías, ya que les permite coordinar precios y redes de rutas.
Delta posee casi el 20% de Aeroméxico, tiene dos puestos en su Consejo de Administración y colabora estrechamente en programas de lealtad.
Según los directivos, estos elementos se mantendrán vigentes independientemente de la resolución final. La situación se da en un momento clave para Aeroméxico, que recientemente regresó a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) tras superar un proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.
En resumenLa alianza entre Aeroméxico y Delta está en vilo por una orden del regulador estadounidense que busca terminarla, una medida que Aeroméxico califica de "política". Aunque la decisión está suspendida temporalmente, la incertidumbre regulatoria pone en riesgo uno de los acuerdos de cooperación transfronteriza más importantes de la aviación en Norteamérica.