La transacción, que recibió todas las autorizaciones regulatorias necesarias, marca el traspaso de Versace desde el conglomerado estadounidense Capri Holdings al grupo italiano. John D. Idol, presidente de Capri Holdings, explicó que los fondos obtenidos se destinarán principalmente a reducir la deuda de su compañía.

La compra es vista como un movimiento estratégico para crear un gran líder del lujo “hecho en Italia”, en un momento en que varias marcas italianas han sido adquiridas por grupos extranjeros. Versace había mostrado un rendimiento inferior al esperado bajo la propiedad de Capri, representando solo el 20% de sus ingresos en 2024. Con la nueva estructura, se proyecta que Versace aporte el 13% de los ingresos proforma del Grupo Prada. Lorenzo Bertelli, heredero del Grupo Prada e hijo de Miuccia Prada, asumirá el cargo de presidente ejecutivo de Versace. Bertelli ha señalado que la marca tiene un “significativo potencial de crecimiento no explotado” y que su prioridad es culminar la toma de control e integración.

Donatella Versace, hermana del fundador, celebró la operación con un mensaje en redes sociales. El plan de Prada incluye integrar a Versace en su robusto sistema de manufactura italiano, aprovechando su red de producción y su academia de artesanos para elevar la calidad y estandarizar procesos, buscando así un renacimiento estratégico para la casa de la Medusa.