Discovery (WBD) en una transacción histórica de aproximadamente 82.7 mil millones de dólares, un movimiento que reconfigurará drásticamente el panorama del entretenimiento y el streaming a nivel mundial. El acuerdo, que valora las acciones de WBD en 27.75 dólares cada una, contempla la incorporación por parte de Netflix de los estudios de cine y televisión de Warner Bros., así como las prestigiosas plataformas HBO y HBO Max. Sin embargo, la operación excluye canales de cable como CNN, TNT, TBS y Discovery, que WBD planea escindir en una nueva empresa pública llamada Discovery Global antes de que se cierre la transacción, prevista para el tercer trimestre de 2026. Esta adquisición se perfila como la más grande en el sector del entretenimiento desde la compra de Fox por parte de Disney en 2019. La noticia surge tras una intensa batalla de ofertas en la que también participaron Paramount Skydance y Comcast. Paramount, de hecho, denunció en una carta abierta una supuesta parcialidad en el proceso que favorecía a Netflix.

La fusión enfrenta importantes obstáculos regulatorios, ya que deberá ser autorizada por el gobierno de Donald Trump, donde un alto funcionario expresó a CNBC que existe un "alto escepticismo". La senadora demócrata Elizabeth Warren calificó el acuerdo como una "pesadilla antimonopolio", advirtiendo sobre la creación de un "gigante mediático que controle casi la mitad del mercado de streaming". La industria del cine también ha mostrado una fuerte oposición. El director James Cameron calificó la posible compra como "un desastre", mientras que un grupo de "productores de cine preocupados" envió una carta anónima al Congreso pidiendo el "nivel más alto de escrutinio antimonopolio", temiendo que Netflix "destruirá" el mercado del cine. En respuesta, el codirector ejecutivo de Netflix, Ted Sarandos, aseguró que las películas de WBD seguirán estrenándose en cines, aunque considera que la exclusividad prolongada en salas "no es amistosa con el consumidor".