El Grupo Prada ha completado la adquisición del 100% de la casa de moda Versace en una operación valorada en aproximadamente 1,375 millones de dólares (1,250 millones de euros), un movimiento que unifica dos de las marcas más icónicas de Italia bajo un mismo techo corporativo. La transacción marca el regreso de Versace a la propiedad italiana tras su paso por el conglomerado estadounidense Capri Holdings, que había adquirido la firma en 2018 por 2,000 millones de dólares. El acuerdo, que ya recibió todas las autorizaciones regulatorias necesarias, busca relanzar la marca Versace, cuyo rendimiento se consideraba por debajo de su potencial en el mercado. Bajo la nueva estructura, Lorenzo Bertelli, heredero del Grupo Prada e hijo de Miuccia Prada, asumirá el cargo de presidente ejecutivo de Versace.
Bertelli ha señalado que la prioridad es la integración y que, por el momento, no se contemplan otras adquisiciones.
El Grupo Prada planea incorporar a Versace en su prestigioso sistema de fabricación italiano, aprovechando su experiencia artesanal y su cadena de suministro para elevar los estándares de producción. El CEO de Prada, Andrea Guerra, describió a Versace como una marca "increíblemente complementaria, por ser muy diferente de nuestras otras marcas", refiriéndose a la estética del "chic feo" de Prada y al atractivo juvenil de Miu Miu frente al glamour maximalista de Versace. La directora creativa de Versace, Donatella Versace, respaldó públicamente la unión, publicando en Instagram un mensaje que celebraba la fusión de las dos familias de la moda. Con este movimiento, Prada no solo diversifica su portafolio, sino que también fortalece la posición de la industria del lujo italiana frente a los grandes conglomerados franceses como LVMH y Kering.
En resumenLa compra de Versace por parte de Prada por 1,375 millones de dólares es una jugada estratégica que busca revitalizar la icónica marca de la Medusa, integrándola en la sólida estructura de producción italiana de Prada. Este acuerdo no solo reconfigura el mapa del lujo global, sino que también representa una consolidación del poderío de la moda italiana, con la promesa de potenciar el crecimiento de Versace bajo un nuevo liderazgo y una visión renovada.