Entre las entidades mexicanas afectadas se encuentran importantes bancos como Santander, BBVA, Banregio y Actinver, así como grandes empresas de los sectores del acero (Ternium, Grupo Collado), energía (Engie México) y autopartes (Continental Automotive, Gonher).
Sin embargo, el mayor impacto recae sobre un gran número de medianas y pequeñas maquiladoras que operan principalmente en Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Querétaro y el Estado de México.
Estas empresas ahora deben unirse a una larga lista de acreedores internacionales de países como China, Canadá e Italia. La situación financiera de First Brands es crítica; la compañía reconoció dificultades para recuperar pagos de clientes por valor de 150 millones de dólares, ya que inversionistas que adquirieron sus cuentas por cobrar ordenaron que los pagos se les enviaran directamente. Esta retención de capital llega en un momento delicado, pues la empresa necesita alrededor de 50 millones de dólares mensuales para operar y, según documentos judiciales, solo en octubre consumió 128 millones en efectivo. La deuda de la compañía también se ha deteriorado, con su préstamo más seguro cotizando a 90 centavos por dólar, un nivel inusualmente bajo que refleja la desconfianza del mercado.











