Esta integración societaria, descrita como una “fusión entre iguales”, está destinada a transformar el panorama de la aviación comercial en México, consolidando a ambas compañías como el actor dominante del mercado. La operación, que aún está sujeta a la aprobación de las autoridades regulatorias en México, Estados Unidos y Colombia, y de los accionistas, contempla que cada grupo accionista posea el 50% del nuevo holding. Aunque ambas aerolíneas mantendrán sus marcas, certificados de operación y equipos directivos independientes, la estructura conjunta les permitirá generar importantes economías de escala.

Se espera que la transacción se concrete en 2026.

Los directivos de ambas empresas, Enrique Beltranena de Volaris y Juan Carlos Zuazua de Viva Aerobus, han destacado que el objetivo es fortalecer el modelo de bajo costo, reducir costos de propiedad y arrendamiento de flota, mejorar el acceso a capital y negociar en mejores condiciones la compra de turbosina y refacciones. Al operar como un solo grupo, se proyecta que controlen cerca del 70% del mercado aéreo nacional, con una red combinada de 86 destinos y más de 900 vuelos diarios.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la alianza como una “inversión muy importante”, aunque subrayó que la Comisión Nacional Antimonopolio deberá realizar una revisión exhaustiva. Analistas y expertos del sector han expresado su preocupación por una posible concentración de mercado que podría reducir la competencia y encarecer las tarifas en ciertas rutas, convirtiendo la revisión de la autoridad antimonopolio en una “prueba de fuego”. La reacción inicial del mercado fue positiva, con un alza de más del 14% en las acciones de Volaris tras el anuncio.