El contrato, con un valor cercano a los 20,200 millones de pesos, también incluye el mantenimiento integral de las unidades durante cinco años, el equipamiento de talleres y la capacitación técnica. Un aspecto fundamental del acuerdo es el fuerte componente de producción local. Según Maité Ramos, directora general de Alstom para la región norte de Latinoamérica, “el 76.6% del contenido de los trenes se fabricará en México”. Esta producción se llevará a cabo en la planta de Alstom en Ciudad Sahagún, Hidalgo, descrita como el mayor centro de fabricación de la compañía en América y el tercero a nivel mundial. Este enfoque busca, en palabras de Ramos, impulsar “la industria ferroviaria mexicana, promueve la especialización técnica y fortalece la red de proveedores locales, así como generación de empleos de calidad”. Los trenes, de la clase Adessia Stream, están diseñados para operar sin catenaria, alcanzarán velocidades de hasta 165 km/h y tendrán una capacidad de alrededor de 300 pasajeros en servicios de larga distancia y hasta 600 en los de corta distancia. Este proyecto se enmarca en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y se alinea con el “Plan México” de la presidenta Claudia Sheinbaum, representando un impulso decisivo para la recuperación del servicio de trenes de pasajeros en el país.